Dolor de cuello y cervicalgia: causas y qué hacer
La mayoría de los dolores de cuello nace en músculos y articulaciones sobrecargados. Aquí verá qué puede hacer en su casa y cuándo conviene ir primero al médico.
Adaptado de los escritos de Jaime Valenzuela C. · · 5 min de lectura
Qué es la cervicalgia y cómo se siente
Cervicalgia es el nombre técnico del dolor de cuello. Se siente en la parte de atrás o a los costados del cuello, muchas veces con rigidez al girar la cabeza, y suele ir y venir por temporadas.
En la mayoría de los casos el origen es mecánico. Viene de los músculos y de las articulaciones del cuello, y no de una enfermedad grave. Con los años esas articulaciones se desgastan, lo que se conoce como artrosis cervical. Es un cambio frecuente y no siempre duele. Otros factores pueden aumentar las molestias:
- Posturas mantenidas y músculos que trabajan de forma dispareja.
- Golpes, caídas o movimientos bruscos.
- Periodos de estrés, que pueden mantener la musculatura apretada.
Las causas serias, como una infección o una fractura, son mucho más escasas. Más abajo están sus señales.
Tortícolis, latigazo y dolor que baja al brazo
Son cuadros distintos y no se manejan igual.
- Tortícolis. El cuello amanece trabado y cuesta girar hacia un lado. Es una contractura de defensa: el músculo se aprieta para inmovilizar una zona irritada.
- Latigazo cervical. Es un esguince del cuello. Ocurre cuando la cabeza se va con fuerza hacia adelante y hacia atrás, como en un choque por alcance. Los ligamentos pueden dañarse y la musculatura se contrae hasta dejarlo rígido. Después de un accidente, la primera revisión es médica.
- Dolor que baja al brazo, o neuralgia cervicobraquial. Aparece cuando se irrita una raíz nerviosa a la salida de la columna. Suele empeorar de noche y puede venir con dedos dormidos o con menos fuerza en la mano. Un médico debe descartar otras causas antes de cualquier trabajo manual.
El cuello frente al computador y al celular
Pasar horas frente a una pantalla que no está a la altura de los ojos tiende a llevar la cabeza hacia adelante y a redondear la espalda. Con el celular pasa lo mismo, sobre todo al escribir de pie mirando hacia abajo. En los jóvenes esa postura ya tiene apodo: «chepa de tortuga».
Quedarse mucho rato en la misma posición suele cargar el cuello. Los músculos que van del cuello al hombro y los de la base del cráneo trabajan sin descanso y pueden terminar doliendo. Una buena postura es una postura libre, que cambia durante el día.
Qué se evalúa en la consulta, además del cuello
La zona que duele no siempre es el origen del problema. Por eso la evaluación osteopática no se queda en el cuello. Se observa la postura de pie y sentado, cómo se mueven la espalda alta y los hombros, y cuánto gira la cabeza hacia cada lado. Con pruebas simples de movilidad y de compresión se explora si el dolor se queda en el cuello o viaja hacia el brazo.
Sobre el dolor que baja al brazo, el libro «Técnicas y manualidades de la masoterapia clínica» dice:
Debemos evaluar además el hombro porque, puede existir una implicancia adjunta a esta disfunción.
Cuello y hombro comparten músculos y nervios, y uno puede estar cargando al otro.
Qué puede hacer usted en su casa
Estas medidas sirven para el dolor de cuello común, sin golpes recientes ni señales de alarma.
- Siga moviéndose. Gire e incline la cabeza de forma suave y pausada, sin llegar al dolor fuerte. Quedarse inmóvil suele aumentar la rigidez.
- Haga pausas. Cada media hora frente a la pantalla, levántese y mueva los hombros y el cuello durante un minuto.
- Suba la pantalla hasta la altura de los ojos y levante el celular en lugar de bajar la cabeza.
- Aplique calor. Una compresa tibia o un guatero durante unos 15 minutos puede ayudar a soltar la musculatura. Envuélvalo en un paño para no quemar la piel.
- Cuando el dolor ceda, sume ejercicio para fortalecer la espalda y el cuello. La natación es una buena opción si le acomoda.
Si tiene tortícolis, no fuerce el giro ni pida que le acomoden el cuello de un tirón. El músculo está protegiendo la zona y puede responder mal a las maniobras bruscas.
Qué puede aportar la osteopatía y qué no
En el dolor de cuello de origen mecánico, el trabajo manual puede aliviar el dolor. La evidencia que lo respalda es de baja calidad, y los estudios no muestran una diferencia clara en la función del cuello. Conviene acompañarlo de ejercicio. Cada cuerpo responde distinto.
En la sesión se trabaja con calor y técnicas manuales suaves. En una de ellas el osteópata sostiene la cabeza con los dedos bajo la nuca y acompaña cada exhalación con una tracción leve.
Las manipulaciones rápidas del cuello, las que a veces suenan, no son obligatorias y se evitan en un latigazo reciente. Estas maniobras se han asociado a lesiones de las arterias del cuello. No está demostrado que sean la causa y el riesgo parece bajo, pero corresponde explicárselo antes para que usted decida. Avise también si toma anticoagulantes, si usa corticoides hace tiempo o si tiene osteoporosis, porque eso cambia las técnicas que se pueden usar.
La osteopatía no revierte la artrosis ni libera un nervio comprimido que ya produce pérdida de fuerza. Es un complemento y no reemplaza al médico, que es quien diagnostica, pide exámenes e indica otros tratamientos. Después de la sesión puede sentir cansancio o una molestia leve por uno o dos días.
Cuándo ir primero al médico o a urgencias
Vaya a urgencias si el dolor de cuello o de cabeza aparece de golpe y es distinto a lo que ha sentido antes, más aún si viene con mareo, visión doble o dificultad para hablar. Haga lo mismo si tiene:
- Dolor de pecho o falta de aire.
- Fiebre con el cuello rígido y dolor de cabeza intenso.
- Pérdida de fuerza que avanza, dificultad para caminar o cambios en el control de la orina o las deposiciones.
- Dolor después de un choque, una caída o un golpe fuerte.
Consulte a un médico antes de cualquier terapia manual si tiene:
- Adormecimiento o menos fuerza en el brazo o la mano.
- Fiebre, baja de peso sin causa o antecedente de cáncer.
- Dolor nocturno que no cede al cambiar de posición.
Si su dolor no calza con estas señales y lleva semanas repitiéndose, vale la pena evaluar su caso. Si va en aumento, consulte a su médico.
Este artículo es informativo y no reemplaza la evaluación de un médico. Si tiene dudas sobre su salud, consulte primero con él.