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Lesiones deportivas: cómo se recupera el cuerpo y en qué ayuda la terapia manual

El esguince de tobillo, el desgarro, la tendinitis y la pubalgia, explicados en simple. Qué hacer los primeros días, qué viene después y hasta dónde llega el trabajo manual.

Adaptado de los escritos de Jaime Valenzuela C. · · 5 min de lectura

Por qué aparece una lesión

Rara vez hay una sola causa. En su libro, Jaime Valenzuela enumera varias que se suman: un gesto técnico que no es el adecuado, la superficie donde se entrena, la alimentación, una lesión anterior mal recuperada y también la parte mental.

A eso se suman las cargas del entrenamiento, como las repeticiones excesivas, y las pausas largas: el libro recomienda practicar el deporte de forma regular, porque volver de golpe después de mucho tiempo sin entrenar expone a lesionarse.

Jaime Valenzuela trabaja con deportistas desde 1987: atletismo, artes marciales, básquetbol, esgrima, fútbol y halterofilia. En Madrid atendió a los equipos de espada y florete de la Real Federación Española de Esgrima y, en Santiago, entre 2010 y 2018, a los seleccionados universitarios de halterofilia de la UMCE.

Las lesiones más frecuentes

  • Esguince de tobillo. Los ligamentos que sostienen el tobillo se estiran de más o se rompen en parte, por lo general cuando el pie se dobla hacia adentro. Duele de inmediato y se hincha. Si aparece un moretón, el daño del ligamento suele ser mayor.
  • Desgarro muscular. Se rompen fibras del músculo, por ejemplo al patear o en una aceleración brusca. El dolor es súbito y obliga a parar.
  • Contractura. El músculo queda tenso, duro y adolorido, y no se suelta solo con reposo. Suele aparecer después de un esfuerzo intenso y localizado, como una serie de saltos.
  • Tendinitis. El tendón duele por sobrecarga más que por inflamación, y por eso hoy se prefiere llamarla tendinopatía. Primero duele después del ejercicio, luego también durante y, si sigue, incluso en reposo. La rodilla del saltador, el codo de tenista y el dolor del tendón de Aquiles son ejemplos.
  • Pubalgia. Un dolor en la ingle que se repite, frecuente en el fútbol. En su libro, Jaime Valenzuela la relaciona con un desequilibrio de la pelvis. Por eso revisa también el sacro y las vértebras donde termina la espalda y empieza la zona lumbar: son las que aparecen resaltadas en la columna de esta página.

Estos cuadros pueden mezclarse. Cuál es el suyo y qué tan grave es lo determina el médico, con el examen y, si hace falta, una ecografía o una resonancia.

Cómo se recupera el cuerpo

Una lesión pasa por etapas, y cada una necesita algo distinto. En su libro, Jaime Valenzuela pide respetar cada etapa para evitar un retroceso.

Los primeros días. El tejido está inflamado y empieza a cicatrizar. Lo que ayuda es proteger la zona, aplicar frío y mantenerla en alto. En esta etapa el libro es claro: no se hace masaje sobre la lesión ni se estira el músculo dañado.

Las semanas siguientes. Cuando la inflamación cede, el movimiento se recupera de a poco y la zona vuelve a recibir carga, guiada por ejercicios. Aquí el trabajo manual sí tiene lugar: busca que la cicatriz quede flexible y que la articulación no pierda recorrido.

La vuelta al deporte. Es gradual, y conviene que la decida su médico o su kinesiólogo. Como referencia, para un desgarro pequeño el libro habla de unas cuatro semanas de descanso deportivo. Una rotura completa del músculo es otra cosa: requiere atención de urgencia y puede necesitar cirugía.

Qué puede hacer usted en los primeros días

  • No siga jugando ni entrenando con dolor.
  • Aplique frío sobre la zona por quince a veinte minutos, con un paño sobre la piel.
  • Mantenga la zona en alto cuando pueda, por ejemplo con el pie sobre un cojín al estar acostado.
  • No se dé masajes fuertes ni estire el músculo lesionado.
  • Cuando vuelva a entrenar, hágalo de a poco y revise su calzado: el desgaste de la suela muestra cómo pisa.

En qué ayuda la terapia manual y qué no

En el deporte, Jaime Valenzuela combina osteopatía, masaje y vendaje funcional. Cada uno tiene su momento.

  • Antes y después del esfuerzo. Antes de competir, el masaje deportivo es breve y rápido, para preparar el músculo. Después, pasados unos 45 minutos, es más largo y profundo, y recorre las piernas desde la planta del pie hasta el glúteo. En los períodos de entrenamiento, su libro lo plantea dos veces por semana para mantener el músculo elástico.
  • Durante la recuperación. Pasados los primeros días, el masaje y las técnicas sobre músculos y fascias buscan aliviar el dolor y devolverle movimiento a la zona.
  • Más allá de la lesión. La osteopatía revisa lo que rodea a la zona lesionada, porque el cuerpo compensa. En un esguince de tobillo, por ejemplo, el libro indica revisar hacia arriba la rodilla, la cadera y la columna. Y en toda lesión se examina el pie.
  • El vendaje funcional. Una cinta que sostiene la articulación y deja libre el movimiento que sí conviene. Según su libro, además de sostener, le da al cuerpo información sobre la posición del pie.

En sus pautas para el masaje de recuperación, el libro deja una regla breve:

Ante una duda siempre absténgase.

Sobre lo que se puede esperar, conviene ser honesto. En el esguince de tobillo, unos pocos estudios pequeños encontraron que sumar terapia manual al ejercicio daba mejores resultados que el ejercicio solo. En otras lesiones del deporte, el alivio que se observa suele ser inmediato y no se sostiene en el tiempo. Por eso la terapia manual acompaña al ejercicio, no lo reemplaza.

Tampoco une un músculo roto ni repara un ligamento cortado. No reemplaza al médico, al traumatólogo ni al kinesiólogo: se suma a su trabajo. Después de una sesión puede sentir cansancio o una molestia leve por uno o dos días.

Cuándo ir primero al médico o a urgencias

Vaya a urgencias el mismo día si, tras un golpe o una torcedura, no puede apoyar el pie, ve una deformidad o nota un hundimiento en el músculo con pérdida de fuerza. Puede haber una fractura o una rotura.

Consulte primero a su médico en estos casos:

  • La zona está muy hinchada, tiene un moretón grande o el dolor no baja en unos días.
  • La rodilla o el tobillo falsean al apoyarlos.
  • El dolor aparece en reposo o de noche, o hay hormigueo o pérdida de fuerza.
  • La zona está roja y caliente, o tiene fiebre.
  • Es la misma lesión que vuelve una y otra vez.

Si su médico ya descartó una lesión que requiera otro manejo, vale la pena una evaluación que mire la lesión junto con el resto del cuerpo.

Este artículo es informativo y no reemplaza la evaluación de un médico. Si tiene dudas sobre su salud, consulte primero con él.

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