Dolor lumbar y lumbago: por qué aparece y qué hacer
El dolor de espalda baja no siempre nace donde duele. Aquí encontrará qué puede hacer en su casa y cuándo conviene ir primero al médico.
Adaptado de los escritos de Jaime Valenzuela C. · · 5 min de lectura
Cómo se siente un lumbago
El lumbago agudo llega de golpe. Usted se agacha o levanta algo, y la espalda baja se bloquea. El dolor es vivo, entre la cintura y el sacro, y el cuerpo se inclina hacia un lado para protegerse. A veces baja por el glúteo o la pierna, cuando se irrita la raíz del nervio ciático.
La lumbalgia crónica es distinta. Aparece de a poco o queda como resto de un episodio anterior. Es un dolor difuso, casi siempre de un solo lado, que suele correrse hacia el glúteo. Aumenta con el esfuerzo y al estar de pie, y baja con el reposo.
En sus escritos, Jaime Valenzuela distingue tres tipos de dolor, como orientación y no como diagnóstico:
- Profundo y sordo, parecido a un dolor de muelas: suele venir de los ligamentos.
- Como calambre o apretón, que aumenta al moverse: suele ser muscular.
- Quemante o eléctrico, como alfileres: apunta a un nervio irritado.
Por qué aparece el dolor de espalda baja
La mayoría de las personas tendrá al menos un episodio de dolor lumbar en su vida. En la experiencia de Jaime Valenzuela, la vida sedentaria tiene mucho que ver. Con horas de silla y de pantalla tienden a acortarse el psoas, que une la columna lumbar con el fémur, y los isquiotibiales, detrás del muslo.
Otros músculos tienden a debilitarse: los abdominales, los glúteos y los que corren junto a la columna. Entonces el trabajo de sostener pasa a los ligamentos y a la musculatura profunda, que se sobrecargan.
En su libro describe el lumbago como la suma de esa debilidad muscular y una postura alterada, por ejemplo una pelvis desnivelada. La contractura que usted siente suele ser un reflejo de defensa: la zona se aprieta para protegerse.
Qué mira un osteópata cuando hay dolor lumbar
La evaluación no parte por la zona que duele. Primero se observa cómo usted se para y cómo camina: si los pasos son parejos y cómo reparte el peso. Después se compara la altura de las caderas, de pie y sentado.
En su práctica, Jaime Valenzuela encuentra con frecuencia el origen en la pelvis. Cuando el psoas está acortado o en espasmo, la zona lumbar lo resiente. Un músculo piramidal o un glúteo contracturados pueden inclinar el sacro y dejar una pierna que parece más corta sin serlo.
Él también distingue el dolor lumbar del sacroilíaco, que se siente a un lado, arriba del glúteo, y por lo general no baja más allá de la rodilla. Hay pruebas manuales que comprimen o separan la pelvis con suavidad: si reproducen su dolor, orientan hacia esa articulación.
Su orden habitual es soltar primero el psoas y después los isquiotibiales y la cara interna del muslo, con la idea de bajar la presión sobre la columna lumbar. En cada sesión se vuelve a evaluar.
Qué puede hacer usted en su casa
- Siga moviéndose dentro de lo que el dolor permita, con caminatas cortas varias veces al día. El reposo largo en cama no suele ayudar.
- Si trabaja sentado, levántese cada 30 o 40 minutos y ponga la pantalla a la altura de los ojos.
- Duerma sobre el lado que no duele, con un cojín entre las piernas, para que la zona lumbar no rote.
- En los primeros días puede aplicar una compresa fría y, más adelante, calor suave. Ponga un paño sobre la piel y no pase de 15 a 20 minutos.
- Cuando el dolor agudo ceda, estire lento y sin rebotes la parte de atrás de los muslos y el frente de la cadera. Luego fortalezca el abdomen bajo y los oblicuos, que ayudan a estabilizar la columna. Si un ejercicio aumenta el dolor o lo hace bajar por la pierna, deténgase.
Esta parte depende de usted. En su libro, Jaime Valenzuela lo dejó escrito así:
El terapeuta puede ser muy competente, pero si la persona no pone de su parte, no habrá resultados.
Qué puede y qué no puede hacer la osteopatía
El dolor lumbar es el cuadro donde la terapia manual tiene más estudios. En promedio muestran un alivio moderado del dolor y una mejora de la función, parecidos a los de otros tratamientos recomendados, y en algunos ensayos recientes el efecto fue pequeño. La guía de la OMS sobre dolor lumbar crónico, de 2023, recomienda de forma condicional la manipulación vertebral y el masaje. Los resultados suelen ser mejores cuando el trabajo manual se acompaña de ejercicio.
En la consulta, el objetivo es aliviar el dolor y recuperar movimiento. Antes de aplicar una técnica se evalúa si es adecuada para usted. Avise de sus diagnósticos y de los remedios que toma, sobre todo anticoagulantes. Con osteoporosis se evitan las maniobras con impulso y se prefieren abordajes suaves, como las cuñas de Dejarnette, que aprovechan el peso del cuerpo.
Lo que no hace:
- No reemplaza al médico ni al kinesiólogo. No indica exámenes ni remedios, y usted no debe suspender un tratamiento por venir a la consulta.
- No actúa sobre lo que muestra una resonancia, como una hernia o el desgaste de un disco. Trabaja sobre el dolor y el movimiento.
- No asegura plazos ni resultados. Cada cuerpo responde distinto. Si en pocas sesiones no hay cambios, corresponde replantear el plan o derivar.
Después de una sesión puede sentir cansancio o una molestia leve por uno o dos días.
Cuándo ir primero al médico o a urgencias
La mayoría de los episodios de dolor lumbar mejora en algunas semanas. Estas señales pueden indicar un problema distinto y no deben esperar una hora con el osteópata:
- Pérdida de sensibilidad en los genitales, la entrepierna o la zona anal, dificultad para orinar o para controlar esfínteres, dolor que baja por las dos piernas o pérdida de fuerza que avanza. Vaya a urgencias el mismo día.
- Dolor que empezó tras una caída o un golpe fuerte, sobre todo si tiene osteoporosis o usa corticoides hace tiempo.
- Fiebre, baja de peso sin causa, antecedente de cáncer o dolor nocturno que no cede.
- Dolor de pecho, falta de aire o dolor abdominal intenso.
Si su dolor no tiene ninguna de esas señales y se repite o no termina de irse, vale la pena evaluarlo de cuerpo entero, partiendo por cómo camina. Si pasan varias semanas sin mejoría, consulte también a su médico.
Este artículo es informativo y no reemplaza la evaluación de un médico. Si tiene dudas sobre su salud, consulte primero con él.