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Jaime ValenzuelaOsteópata
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Bruxismo y dolor de mandíbula: qué puede hacer un osteópata

Apretar los dientes cansa la mandíbula y suele venir con tensión en el cuello. Aquí verá qué puede hacer usted en su casa y hasta dónde llega la osteopatía.

Adaptado de los escritos de Jaime Valenzuela C. · · 5 min de lectura

Cómo se siente el bruxismo

Bruxismo es el hábito de apretar o rechinar los dientes sin darse cuenta. Puede ocurrir mientras duerme o durante el día, sobre todo cuando está concentrado frente a una pantalla.

Muchas personas se enteran por el dentista, que encuentra los dientes desgastados. Otras llegan por las molestias:

  • Mandíbula cansada o adolorida al despertar.
  • Dolor en las sienes o delante del oído.
  • Chasquidos al abrir la boca, o la sensación de que no abre del todo.
  • Dientes sensibles al frío o al morder.
  • Cuello y nuca tensos, a veces con dolor de cabeza.

Un problema dental o del oído puede sentirse parecido, y por eso la primera revisión corresponde a su dentista.

Por qué se aprietan los dientes

No hay una causa única. El bruxismo de día se relaciona con el estrés y con la concentración sostenida. El de noche se asocia a un sueño interrumpido, y puede aumentar con el alcohol o el exceso de café.

La articulación temporomandibular, o ATM, está delante de cada oído y une la mandíbula con el cráneo. El libro «Técnicas y manualidades de la masoterapia clínica» describe a las personas que llegan con dolor en esa zona. Muchas han perdido piezas dentarias o tienen alteraciones en la columna. A eso se suman las presiones del trabajo, y de noche la mandíbula mantiene la misma actitud, sin soltar.

La mandíbula no trabaja sola

La mandíbula cuelga del cráneo, y el cráneo se apoya en la primera vértebra del cuello, C1, que gira sobre la segunda, C2. Los nervios que salen a la altura de C2 dan sensibilidad a la nuca y a la zona bajo la mandíbula. No es raro que el dolor de cuello y el de mandíbula se presenten juntos.

Sobre los músculos que sostienen la cabeza, el mismo libro dice:

Debemos tener presente que la cabeza no se mantiene horizontal, sino por una fuerte contracción muscular permanente de los músculos de la nuca.

Cuando la cabeza se adelanta hacia la pantalla, esos músculos trabajan más y se fatigan. Los del frente del cuello pueden acortarse, y algunos se unen a la mandíbula.

Por eso la evaluación no se queda en la boca. Se observa cuánto abre la mandíbula y se palpan los músculos de las mejillas y las sienes. Después se revisan el cuello y la postura.

Qué puede hacer usted en su casa

Son medidas generales para la molestia común, sin golpes recientes ni señales de alarma. Si alguna le aumenta el dolor, déjela.

  • Revise su mandíbula varias veces al día, con un recordatorio a la vista en el computador. En reposo, los labios se juntan y los dientes no se tocan. La lengua descansa en el paladar.
  • Aplique calor tibio sobre las mejillas y las sienes, entre diez y quince minutos. Si usa un guatero, envuélvalo en un paño.
  • Masajee esas mismas zonas con la yema de los dedos, en círculos lentos y sin provocar dolor.
  • Con la punta de la lengua en el paladar, abra y cierre la boca lentamente unas seis veces, solo hasta donde no duela.
  • Mientras duela, evite el chicle y los alimentos muy duros. Tampoco muerda lápices ni uñas.
  • Haga pausas frente a la pantalla y súbala a la altura de los ojos.
  • Cuide el sueño con horarios regulares y menos café por la tarde.
  • Si su dentista le indicó un plano de relajación, úselo tal como se lo indicó.

Qué puede aportar la osteopatía y qué no

La osteopatía no hace desaparecer el bruxismo ni protege los dientes del desgaste. Eso lo ve su dentista. Los estudios sobre terapia manual y bruxismo son pocos y de muy baja calidad.

Lo que puede aportar es alivio de la tensión muscular que acompaña al hábito. En el dolor de la ATM, una revisión de seis ensayos de terapia manual, publicada en 2020, encontró menos dolor y mejor apertura de la boca a mediano plazo. El efecto decae con el tiempo, salvo cuando se suma ejercicio. Son pocos estudios, así que conviene la prudencia.

Según el libro, los músculos de las sienes y de la mandíbula se reeducan movilizando el tejido de forma gradual, de acuerdo con lo que cada cuerpo necesita. A veces se agrega una descompresión suave de la articulación. También se trabajan el cuello y la postura.

Antes de empezar se evalúa si el trabajo manual es adecuado para usted. Cuente qué problemas de salud tiene y qué medicamentos toma. Después de una sesión puede sentir cansancio o una molestia leve por uno o dos días. Cada cuerpo responde distinto. Si no hay cambios en pocas sesiones, se replantea el camino o se deriva. Todo esto se hace junto a su dentista, no en su lugar.

Cuándo ir primero al dentista, al médico o a urgencias

El dolor de mandíbula que aparece junto con dolor u opresión en el pecho, falta de aire o sudor frío puede ser una señal del corazón. Llame al 131 o vaya a urgencias de inmediato. Haga lo mismo ante un dolor de cabeza o de cuello súbito e inusual, con mareo, visión doble o dificultad para hablar.

Consulte a su dentista o a su médico antes de pensar en osteopatía en estos casos:

  • La mandíbula se le traba y no puede abrir o cerrar la boca. Es motivo de urgencia.
  • El dolor empezó después de un golpe o una caída, o siente que los dientes ya no calzan como antes.
  • Tiene fiebre o hinchazón en la cara o el cuello. Si además le cuesta tragar o respirar, vaya a urgencias.
  • Tiene un diente quebrado o suelto.
  • Tiene más de 50 años y aparece un dolor de cabeza nuevo en las sienes, con dolor al masticar o cambios en la visión. Vaya al médico el mismo día.
  • Siente adormecida una parte de la cara, o le duele el oído con secreción o pérdida de audición.
  • Tiene baja de peso sin causa, antecedente de cáncer o un dolor nocturno que no cede.
  • Ronca fuerte y le han dicho que deja de respirar mientras duerme. Coméntelo con su médico.

Si su caso no calza con estas señales, una evaluación permite ver cómo están su mandíbula y su cuello, y qué parte puede trabajarse con las manos.

Adaptado de los escritos de Jaime Valenzuela C.: su libro «Técnicas y manualidades de la masoterapia clínica», páginas 619 (zona de inervación de C2), 950 (descompresión temporomandibular), 982 y 1205 (tensión del cuello y la nuca), 1001 (bruxismo y ATM) y 1206 (reeducación de los músculos de la mandíbula).

Este artículo es informativo y no reemplaza la evaluación de un médico. Si tiene dudas sobre su salud, consulte primero con él.

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